‘La casa del dragón’ pierde su corazón: el trágico final de Helaena cambia para siempre la guerra por el Trono de Hierro.

Advertencia: este artículo contiene spoilers importantes del final de la temporada 3 de La casa del dragón. Hay muertes televisivas que sorprenden y otras que, aunque uno las vea acercarse desde lejos, duelen igual. Helaena Targaryen pertenece a esa segunda categoría. El final de la tercera temporada de La casa del dragón no se conformó con mover las piezas para la guerra que viene. Decidió romper una de ellas. Y quizás la más inocente. Helaena, interpretada por Phia Saban, se arroja desde una ventana de la Fortaleza Roja.

Es el desenlace de una mujer atrapada durante demasiado tiempo entre la familia, la corona, sus visiones y una guerra que prácticamente nunca eligió. Saban lo resumió con una frase que explica mucho más que la propia escena: “Es una tragedia. Esa es la esencia de la historia de Helaena”. Y yo añadiría algo: también es la tragedia de una familia que convirtió el poder en algo más importante que sus propios hijos.


La casa del dragón convierte a Helaena en la víctima silenciosa de la guerra.

Mientras otros personajes hablan de ejércitos, dragones, alianzas y coronas, Helaena Targaryen siempre pareció vivir en otro lugar. Veía cosas que los demás no podían ver. Hablaba poco. Observaba mucho. Durante la temporada 3, su aislamiento y el dolor provocado por la separación de su hija Jaehaera fueron empujándola hacia un punto del que parecía imposible regresar.

Saban explica que Helaena siente que durante toda su vida ha abandonado tanto su propio cuerpo como aquello que verdaderamente quería proteger. Ahí está, para mí, una de las claves del personaje. Porque fuera de Poniente ocurre algo mucho menos espectacular, pero tremendamente humano: personas que viven cumpliendo expectativas familiares, profesionales o sociales hasta que un día se preguntan: “¿Y cuándo decidí yo algo de mi propia vida?” .Helaena tiene corona, apellido y poder. Pero casi nunca tuvo libertad.



Helaena deja una última advertencia antes de morir.

Antes de su muerte aparece uno de esos detalles que La casa del dragón sabe convertir en dinamita narrativa. Helaena deja para Rhaenyra la última pieza del tapiz que estuvo bordando durante la temporada. Allí aparece la reina sobre el Trono de Hierro, rodeada por llamas de dragón y con sangre cayendo de su corona. No parece precisamente una postal de buenos tiempos. La imagen funciona como una posible advertencia sobre el camino que está tomando Rhaenyra Targaryen, interpretada por Emma D’Arcy.

D’Arcy describe a Helaena como una especie de “corazón y moral” de la historia: alguien que estuvo cerca del poder sin quedar completamente contaminada por él. Y ahí La casa del dragón mete el cuchillo y lo gira: cuando desaparece la persona que todavía representaba cierta inocencia, ¿qué queda para detener a quienes ya cruzaron demasiadas líneas?


La casa del dragón cambia la historia de Fuego y Sangre.

Aquí llegará inevitablemente la discusión entre lectores y espectadores.La adaptación de HBO se separa nuevamente de Fuego y Sangre, de George R. R. Martin. En el libro, las circunstancias alrededor de la muerte de Helaena son diferentes. La serie ha construido su propio camino emocional y ha modificado elementos importantes del personaje.

Phia Saban defiende precisamente esa libertad creativa: considera que algunas de esas modificaciones hicieron de Helaena un personaje mucho más interesante de interpretar.Y esta es una discusión que me encanta.¿Debe una adaptación obedecer al libro como si fuera una ley escrita en piedra?. Yo creo que no. Pero si vas a cambiar algo importante, tienes que ofrecer algo narrativamente igual o mejor.



La visión MundoVirtual: aquí no murió solamente Helaena.

Para mí, el gran golpe del final de La casa del dragón temporada 3 no está simplemente en quién murió. Está en lo que desapareció con ella. Rhaenyra descubre su muerte cuando ya ha tomado decisiones capaces de transformar su reinado. Alicent pierde otro vínculo fundamental con su familia. Y la guerra continúa devorando precisamente a quienes menos participaron en crearla.

En buen cubano: por una corona están acabando hasta con el último pedacito de familia que les quedaba.Eso es lo verdaderamente poderoso de esta historia. Los dragones impresionan, sí. Pero la tragedia funciona porque debajo del fuego seguimos viendo comportamientos demasiado humanos: orgullo, miedo, ambición, culpa y decisiones que llegan cuando ya es demasiado tarde.

Helaena nunca quiso conquistar Poniente. Quizás por eso su pérdida puede terminar cambiándolo más que muchas batallas. Ahora quiero saber qué piensas tú: ¿La serie hizo justicia a Helaena con este final o HBO cambió demasiado la historia de Fuego y Sangre?.

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